Condoray: 50 años
trabajando por el desarrollo integral de la mujer de Cañete
“La educación ha sido la clave para lograr una
verdadera promoción de la mujer en estas tierras. Estamos convencidas que no
hay desarrollo sin educación", dice Milagros Panta, Directora Ejecutiva
del Centro de Formación Profesional para la Mujer Condoray, situado en el valle
de Cañete (Perú).
“Promovemos un desarrollo integral que tiene como
fin a la persona y abarca todas sus dimensiones, también la espiritual.
Buscamos no sólo el progreso material de la mujer y su familia, sino darle una
formación que la ayude a perfeccionar sus aptitudes y capacidades”,
agrega.
Siguiendo el espíritu de San Josemaría Escrivá de
Balaguer que defendió el derecho de todos a tener un trabajo y una vida digna,
este Centro ha ideado diversos programas que ayudan a la mujer a crecer como
persona, a vivir de acuerdo a su dignidad y le dan acceso a la educación y a un
puesto de trabajo.
Actualmente Condoray cuenta con un Instituto de
Educación Superior que ofrece carreras técnicas con valor oficial:
Administración de servicios de hostelería, Secretariado ejecutivo y
Contabilidad, que permiten a jóvenes de escasos recursos, insertarse con
facilidad en el mercado laboral.
También en 17 comunidades rurales Condoray
desarrolla otros programas: habilidades productivas; desarrollo personal y
familiar; cuidado del medio ambiente; liderazgo y desarrollo comunal; mejoramiento
de vivienda, salud nutrición e higiene. En todos ellos se ofrece una
formación en virtudes humanas y valores cristianos que ayudan a las
beneficiarias a lograr una mejora efectiva y a tener una participación real en
el progreso de su entorno social.
El Centro de Formación Empresarial (CEFEM), otro de
sus programas, oferta servicios de desarrollo empresarial para crear una
empresa o mejorar la competitividad de los negocios, que permite a sus alumnas
mejorar los ingresos de sus familias.
En Cañete y desde
Cañete:
Desde 1985 jóvenes
de Canadá, España, Portugal, Australia, Bélgica, Inglaterra, Alemania, Irlanda,
Francia, Bélgica, Austria, Irlanda, Italia, Suecia, Japón, Paraguay, Suiza,
Chile, Singapur y Nueva Zelanda, han participado en campos de trabajo en los
poblados de Cañete. Esas 1,055 voluntarias en contacto con la gente de fe
sencilla y corazón grande de estas tierras han cambiado su modo de ver la vida
o se han acercado a la fe.
Una de ellas
Shibata Kaoru, egresada de la Universidad de Kioto, comenta: “Condoray
ofrece muchas oportunidades para que la gente aprenda. Eso cambia la vida de
muchas personas. Aunque sea una labor difícil, seguramente está dejando
resultados muy buenos. Ojalá hubiera muchas instituciones como este
Centro”.
”El paso por
Condoray me ha influenciado en la alegría y libertad de llevar una vida más
sobria, la aceptación del sufrimiento con paz. Me parece que Condoray da
sentido cristiano a la vida de toda la gente, un sentido auténtico que es mucho
más importante que todo lo material”, dice Matilde Moreno Hernández, española

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